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  • 1. The Good Herbs
    ROBERT KOEHLER / VARIETY
    Writer-director Maria Novaro shifts into a refreshingly laid-back mood for "The Good Herbs," a family tragedy about a mother suffering from Alzheimer's disease and her grown daughter's attempts to cope. Returning to helming after a decade-long break, Novaro eschews melodrama and instead weaves a gentle, though occasionally haphazard portrait of real domestic tensions and the lifestyles of hippified urban Mexicans. Themes and approach will translate into broad fest play and select commercial theatrical and vid exposure in Spanish-lingo territories.

    One of Mexico's standout women directors, Novaro ("Lola," "Danzon") has delivered a film that plays like the result of much private reflection, and feels as warm as a handmade quilt. Well received at its Guadalajara fest premiere (where it won an award), pic can also be viewed as a critique of the national taste for high melodrama, favoring a more subdued approach to universal human issues.

    Working for the collectively run alternative station Radio Nopal, Dalia (Ursula Pruneda) scrapes by as a single mom raising toddler Cosmo (scene-stealer Cosmo Gonzalez Munoz). Her loving if eccentric mom, Lala (Ofelia Medina), is a respected herbalist whose life's work is sensually visible in every scene set in her folksy, ramshackle home. Her bevy of plants, flowers, potions, drawings and lab items, much like an artist's collection of canvasses, suggests a life rich in experience and dedication.

    Even while Lala is making a lotion to soothe a sickly Cosmo, she comments to Dalia that she's starting to forget things. It doesn't leave much of an impression until some time has passed, and Lala's memory loss becomes more extreme, coupled with signs of senility. Novaro and co-editor Sebastian Garza's graceful transitions lovingly ponder Lala's beloved rare plants, at one point shifting poignantly between botanical closeups and CAT-scan images.

    "The Good Herbs" plays on thematic variations of memory and recovering the past, within a network of a loosely assembled short sequences that are hit and miss, including a barely there romance between Dalia and Gabino (busy thesp Gabino Rodriguez), a dude she meets in a cinema.

    Separately, these pieces -- involving elderly family friend Blanquita (Ana Ofelia Murguia, in a lovely, charming performance) and the slightly goofy Radio Nopal crew, like a group out of a Robert Altman ensembler -- aren't much. But, like frequent music interludes by guitarist Santiago Chavez and percussionist Judith de Leon (who provide a beautifully soft underscore exactly in vibe with the film), they collectively form a picture of lives fading away and lives maturing. Dalia's final decisions, which some will find shocking, are viewed by Novaro without judgment.

    Actors Pruneda and Medina skillfully indicate how the earth-mama, eco-feminist style has been passed down from one generation to another, while Medina is given the most theatrical moments as her Lala mentally and physically falls apart.

    Easily Novaro's most visually accomplished film, "The Good Herbs" should boost the international reps of brilliant cinematographer Gerardo Barroso and production designer Lorenza Manrique, who enliven every location, from the cramped radio station to the cloud-shrouded southern Mexican highlands. A repeated motif of animated chapter cards illustrating various herbs and their properties reps a corny gesture.

    Camera (color), Gerardo Barroso; editors, Sebastian Garza, Novaro; music, Santiago Chavez, Judith de Leon; production designer, Lorenza Manrique; costume designer, Manrique; sound (Dolby Digital), Alejandro de Icaza; sound designer, De Icaza. Reviewed at Guadalajara Film Festival (competing), March 14, 2010. Running time: 118 MIN.

  • 2. Las buenas hierbas en la cámara de María Novaro
    Sergio Raúl López / El Financiero
    Las buenas hierbas en la cámara de María Novaro
    Lunes, 23 de agosto de 2010
    * Hay que luchar contra la rigidez que está imponiéndose en el país.
    María Novaro.
    El Libro de las hierbas tradicionales de los indios, conocido popularmente como Códice de la Cruz-Badiano, escrito en el Colegio de Tlatelolco hacia 1552, es un pequeño catálogo de 70 fojas que enumera ciertas enfermedades y la manera de tratarlas en la tradición náhuatl. Entre ellas, por ejemplo, es posible hallar citadas las plantas para curar el alma.
    Al revisar una edición facsimilar de ese libro, María Novaro quedó prendada. Indudablemente que emplearía ese librito para su próximo filme. La edición se preservó solamente en su traducción al latín hecha por el xochimilca Juan Badiano, en la Biblioteca Vaticana, mientras que la original en náhuatl, redactada por el médico Martín de la Cruz, se encuentra extraviada. La cineasta pensó que esos antiguos remedios podrían empatarse con las enfermedades contemporáneas como el Alzheimer, que padeció su madre.
    Si bien no se trataba de presentar curas milagrosas para esa progresiva degeneración de la memoria, sino de mostrar esa herencia como una de las múltiples caras ocultas, invisibilizadas, del México contemporáneo. Así, con retazos de su vida cotidiana, de la geografía que le rodea y de su entorno más íntimo, la cineasta, conocida por su propensión a los relatos de mujeres liberadas como puede verse en Lola (México, 1989) o Danzón (México, 1991), fue conformando la más personal y artesanal de sus películas, paradójicamente en su incursión plena al formato digital: Las buenas hierbas (2009).
    Porque en ella entrecruza la historia de distintas generaciones de mujeres: Lala (Ofelia Medina), una especialista de la UNAM en herbolaria; su hija Dalia (Úrsula Pruneda), quien es locutora de una estación de radio pirata, además de madre soltera, y algunas otras mujeres que encaran con ellas la tragedia progresiva y terrible que es el Alzheimer.
    Pero al mismo tiempo, es un retrato de la Ciudad de México fuera de los lugares comunes de violencia y pobreza extrema, que muestra los ecosistemas endémicos que aún preservan flora y fauna originarios o con la incesante creación musical de este país que no encuentra cabida en los medios masivos, por ejemplo.
    La película se estrenó en el Festival de Guadalajara, donde ganó varios lauros Mayahuel en categorías como actriz, guión, fotografía, además del FIPRESCI y del Premio del Público. La cinta, con distribución de Interior 13, se estrenó en la cartelera mexicana el viernes pasado.

    -Me llama la atención que aborde la tragedia que significa la enfermedad del
    Alzheimer a través de anécdotas cotidianas que la vuelven una historia de mujeres y de
    solidaridad.
    -No me planteé hacer una película sobre el Alzheimer -dice la cineasta-. Aunque es un relato fuerte, no me fui al dramatismo de esta enfermedad terrible. Sino quise hacer una película sobre la vida y el significado que adquiere de cara a la muerte, que es parte inevitable de ella. Y la elegí porque la conozco, porque la padeció mi madre y sé lo dolorosa y brutal que es que la persona se pierda en vida y deje de ser el ser humano que era. Y quería compartir con los espectadores esa experiencia humana, pero en términos en que todo mundo pudiera acomodar la historia con sus procesos de vida, sus miedos, sus reflexiones inevitables.

    -Hay un acercamiento muy naturalista respecto de cómo se enfrentan los problemas en la vida cotidiana, que van de la eutanasia a fumarse un churrito, en un país cuyo Estado muestra regresiones hacia el conservadurismo y la moralina.
    -Es la propuesta de reflexionar sobre nosotros mismos más allá de los esquemas de conducta, de moralina, de legalidad absurda. Siempre me ha gustado darle la vuelta y plantearlo de otra manera. Desde Lola mucha gente me reclamaba por qué hablaba de una madre no estereotipada que bebía cerveza. Yo respondía que también soy mamá y de repente duermo a los niños y cheleo porque ya no puedo más, y porque ser madre no te hace perfecta. Además, creo profundamente que muchísimas personas en este país no somos moralinos sino gente que acepta la diversidad y los predicamentos humanos con mucho más corazón. Aquí, efectivamente, fumar mota no es un mal asunto, doña Blanquita [Ana Ofelia Murguía] es un personaje entrañable que la gente adora y dibuja una sonrisa en la boca, y se fuma sus cigarritos sin problema. Un señor en Fresnillo me dijo que al ver la película había entendido la eutanasia como un acto de amor. Quien me diga que las ondas en el aire son propiedad privada de unos monopolios y que las personas no tienen derecho a comunicarse en las radios comunitarias, lo pongo en tela de juicio. Me niego a aceptarlo.

    -Además, los personajes no acaban en la cárcel ni arrepentidos, como podría pasar en una cinta para el público masivo.
    -Ni llega la policía y se los lleva de corbata. Creo que hay que vivir la vida en comunidad social con un espíritu más abierto y más neto. En Guanajuato les dan 30 años de cárcel a las mujeres con abortos espontáneos mientras que los hombres, que hicieron la violación, salen libres bajo fianza, porque su pena no llega ni a cinco años. Hay que discutir sobre la ética en este país con un espíritu mucho más abierto, mucho menos rígido y, sí, hay que luchar contra la rigidez que está imponiéndose en nuestro país a muchos niveles. Y yo tengo este espíritu chocarrero, me gusta llevar la contraria y provocar, sacar esos temas en mis películas a la menor oportunidad, aunque no sean el tema principal.

    -Pero así como revela un mapa diferente de la sociedad mexicana actual, nos muestra un país más rico, más culto, más amplio de lo que se nos muestra ahora.
    -Cuando descubrí en el Códice Badiano las hierbas curativas del espíritu humano, del alma, y vi que algunas, como la flor de manita o el cuanenepili, fortalecen el corazón y sirven realmente en la medicina cardiaca; y otras, como las psicotrópicas, son para reconocerte, para entrar en contacto contigo mismo, para abrirte y socializar con otros seres humanos, me di cuenta que son cosas que yo valoro enormemente: la cultura comunitaria, compartir cosas, charlar. ¿Qué puede haber más importante, en la experiencia humana, que conocernos y compartir?

    ADIÓS
    Al 35 mm.

    Desde la misma manera de producir Las buenas hierbas, la película va a contracorriente de lo que comúnmente se piensa es el cine. Al echar mano de la tecnología digital, María Novaro decidió dejar que la naturaleza marcara el ritmo de grabación, esperar a que ciertas plantas y árboles florearan, por ejemplo. Sin prisas, con un espíritu contemplativo.

    -Esta película se filmó totalmente en formato digital. Está dividida en capítulos con animaciones sobre los dibujos de herbolaria en el códice.
    -Le entré de lleno a la tecnología digital con esta película y no pienso deslindarme de ella. No le veo el caso a volver a filmar en 35 mm y lo digo absolutamente en serio, no sólo por las cuestiones económicas que nos quitan muchos compromisos pues en el cine, para tener más dinero, uno tiene que venderse a sí mismo. Pero, además, las cuestiones artísticas y estéticas que estas nuevas tecnologías abren son maravillosas, no sabes cómo disfruté filmar un árbol endémico de la región que llaman palo loco o palo bobo, que en una cierta época del año suelta unos algodoncitos. Puse la camarita en mi jardín y lo grabé el día que volaron los algodoncitos con el viento. Y luego, por vía de la magia de la animación que haces con software libre de base Linux, hicimos volar esos mismos copos enfrente de unas tomografías del cerebro, en una transición temporal que intenté fuera poética, por vía de una pequeña y económica animación digital. Ya habíamos terminado de filmar cuando por fin abrió la flor de la pasionaria (cuanenepili), pero nos fuimos a hacer la toma y lo disfruté mucho. Se prestaba el tema. Y yo estaba en el ámbito de la observación puntual de la naturaleza, no porque me hubiera ido a un lugar con escenario espectacular sino porque la veía por mi ventana y afuera de mi casa; las calles que filmé son las de aquí afuera o las de Ciudad Universitaria, decidí observar cómo se mueven las hojas, cómo suena la calle, y estoy hablando del Distrito Federal, de algo que todo mundo puede ver.

    -Porque esta ciudad no sólo es la apabullante mancha urbana, sino un sitio donde todavía se conservan especies originarias y endémicas.
    -Es una ciudad que hay que defender, porque igual llegan las aplanadoras y lo quieren llenar de cemento y para que uno salga a la calle a defender los arbolitos debes aprender a apreciarlo. Son cosas sobre las que tomar conciencia te hace defenderlas, apreciarlas y reconocerte en ellas. (SRL)

  • 3. Ofelia Medina, en su elemento
    El Informador
    Guadalajara, Jalisco Domingo, 21 de Marzo de 2010.- Poco más de cuatro décadas en el mundo de la actuación es el tiempo que a Ofelia Medina le ha llevado preparar el personaje de Lala, una bióloga etnobotánica que padece Alzheimer prematuro, lo que le cambia la vida repentinamente al tener que depender de su única hija Dahlia, en el largometraje Las buenas hierbas que participa en la presente edición del FICG.

    “Llevo 42 años preparando este personaje. Hace 42 años soy actriz profesional. Claro hay personajes más inspiradores o inspirados, como es el caso de éste y lo preparo con toda la experiencia y llevo preparándolo toda la vida con toda la información que me ha dado la creadora de la historia”, señala la intérprete yucateca que aparece en Danzón, una cinta también de María Novaro, la realizadora del filme que aspira al Mayahuel a Mejor Largometraje Mexicano de Ficción.

    Agrega que su poca aparición en la pantalla grande no es porque no acepte las propuestas que le hacen, “es porque participo donde me invitan”. Sobre su decisión de dar vida a Lala, una mujer a la que le es detectado Alzheimer, fue porque “me pareció un personaje riquísimo con grandes posibilidades expresivas. Me pareció un reto no sólo recrearlo, sino trabajar con Úrsula Pruneda (Dalia), con quien hice una gran química”.

  • 4. Se perfila “Las buenas hierbas” para principal premio del Festival de Cine de Guadalajara
    NOTIMEX
    GUADALAJARA, 14 de marzo. Con apenas dos proyecciones ‘Las buenas hierbas’, el drama de ‘Dalia’, una madre separada que debe lidiar con la temprana presencia del alzheimer en ‘Eduarda’, se colocó en la favorita sentimental de los asistentes a la XXV edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara.

    La película marca el retorno a la actividad fílmica de María Novaro, quien con ‘Danzón’ en 1991, sorprendió por su manejo sencillo y emotivo de una historia de amor protagonizad por María Rojo.

    ‘Dalia’ (Ursula Pruneda), quien se gana la vida colaborando en Radio Nopal una emisora alternativa, tiene un hijo producto de su relación con ‘Luis’ (Alberto Estrella), un entomólogo y debe recibir la ayuda económica de su padre para sobrevivir.

    El mundo parece pertenecerle solamente a la apasionada madre, amante de coleccionar frases que escribe en donde sea, mujer independiente y cuya meta ‘es tener muchos hombres en su vida’.

    Feliz con ‘Cosmo’, su hijo de tres años, Novaro retrata la actividad diaria de ‘Dalia’, quien toma la vida como viene, sin mayores preocupaciones.

    Su relación con otras mujeres, aparte de su madre, luchadoras de diversas causas, la empujan a ser todavía más independiente.

    María Novaro toma como pretexto de su relato las hierbas, para narrar esta historia de mujeres comprometidas, cada una a su manera. ‘Eduarda’ (Ofelia Medina), una bióloga etnobotánica que adora su trabajo en el Jardín Botánico de la UNAM.

    Alrededor de ‘Dalia’, la directora de ‘Las buenas hierbas’ Novaro hace girar las vidas de otras congéneres como ‘Doña Blanquita’ (Ana Ofelia Murguía), la conserje de un edificio en el que habita la hija de ‘Eduarda’, pero quien vive atormentada por el asesinato de su nieta.

    Sin embargo, en el destino de ‘Dalia’ Novaro crea a ‘Gabo’ (Gabino Rodríguez), un joven ansioso de aventuras amorosas, pero malo para ligar, aunque ella le abrirá las puertas no sólo de su corazón sino también para el disfrute sexual.

    María Novaro, autora del guión comentó que se trata de un relato sobre el proceso químico del cerebro, así como de las plantas con las emociones humanas.

    Da cuenta de los lazos intangibles que unen a los seres vivos con sus muertos; de la naturaleza que a todos nos envuelve, así como de la herbolaria mexicana y del conocimiento ancestral de ciertas plantas que ayudan a curar el alma.

    Para ‘reforzar’ su trabajo cinematográfico María Novaro intercala imágenes y situaciones relacionadas con ‘La mujer sabia’; María Sabina, la curandera oaxaqueña que con el uso de los hongos se ha ganado el reconocimiento internacional.

  • 5. Valiosas películas mexicanas en el 25 FICG
    Perla Schwartz / CINEFOREVER / 19 Marzo 2010
    El retorno de María Novaro a la dirección es por la puerta grande, tras 9 años de ausencia (“Sin dejar huella”, 2000) con “Las buenas hierbas”, un filme de madurez, donde prevalece el lirismo y una potente fuerza expresiva que se centra en la historia de tres mujeres.

    Dalia (una estupenda Úrsula Pruneda) es una madre divorciada, quien trabaja en una emisora de radio independiente dedicada a las cuestiones ecológico, ama a su pequeño hijo Cosmo (Cosmo González) y su vida transcurre sin sobresaltos hasta que Lalita su madre (Ofelia Medina) enferma de Aizheimer, la enfermedad del olvido.

    En dicho momento, Dalia deberá cuidar de su desválida madre y rescatar todos los secretos que encierra la herbolaria, campo a lo cual Lalita se dedicó toda su vida. Una de las bellas secuencias es la dedicada a exaltar la sabiduría de María Sabina.

    También Novaro se asoma a la vida de Blanquita (una maravillosa Ana Ofelia Murguía), quien perdió a su querida nieta y no ha podido superar dicha pérdida.

    La poesía preside “Las buenas hierbas”, un filme que se agradece profundamente, porque penetra en el alma de sus personajes, haciéndolos entrañables al espectador.

  • 6. Aclara Ofelia Medina que no esta retirada del Septimo Arte
    Sandra Ortega / El Mundo / EFE - 31 de Marzo, 2010
    La actriz da vida a una mujer con Alzheimer en "Las buenas hierbas"

    Notimex, Mexico, 31 Marzo - La actriz mexicana Ofelia Medina, quien reaparecio en fecha reciente en el cine con la pelicula "Las buenas hierbas", de Maria Novaro, aclaro que no esta alejada de la pantalla grande.
    Medina, quien dijo que cuenta con 42 anos de trayectoria, apunto que su supuesto distanciamiento del Septimo Arte no es por ella, sino porque las ofertas no llegan a montones.
    Al respecto, comento que esta sumamente agradecida con Maria Novaro por haberla invitado a trabajar en esta pelicula, en la que su personaje, aseguro, le permitio mostrar de nueva cuenta esa pasion que siente por el cine.
    En la produccion filmica de Novaro, Ofelia sorprende con su interpretacion de "Lala", una biologa etnobotanica de la Universidad Nacional Autonoma de Mexico (UNAM), a quien le diagnostican Alzheimer.
    "Desde hace 42 anos soy actriz profesional, y debo decir que hay personajes inspiradores o inspirados como es el caso de ?Lala?, y uno lo prepara con toda al experiencia que carga en toda una vida como actriz", expreso.
    Apunto que el punto de partida es leer y comprender la forma en que la preparo la escritora, y luego, la actriz que lo encarnara debe de esmerarse en darle credibilidad.
    "Me dedico a eso, y ese personaje me parecio rico en posibilidades expresivas, fue un deleite recrearlo y trabajar con Ursula Pruneda, quien interpreta a mi hija", platico Medina.
    Compartio que entre ambas hubo una quimica que les facilito el trabajo actoral, y eso les permitio hacer lo que el publico vera en la pantalla.
    Luego dijo que el hecho de haber compartido el set con "Cosmo", el pequeno de tres anos que hace a su nieto, le hizo mas placentero su estancia frente a las camaras.
    "Como dijo Maria (Novaro), todos hicimos una especie de laboratorio actoral que se refleja en la historia", concluyo Ofelia Medina.

  • 7. Proponen al danzón como Patrimonio Cultural de Veracruz
    Proceso (extracto)
    VERACRUZ, VER.- 27 de mayo de 2010 - Nacido en Cuba, el danzón es el baile popular más importante de México. No hay un solo estado del país donde no se practique y sus aficionados aumentan exponencialmente día a día.


    Es tanta la vehemencia por bailarlo y por seguir con cuidado sus remates, que cientos de personas se reunieron en este puerto para llevar a cabo El 2010 Forum Danzones en el Puerto con los mejores bailadores de delegaciones pertenecientes a 22 estados.


    Organizado por el Centro Nacional de Investigación y Difusión del Danzón, A.C. (CNIDDAC), nacido a partir de la agrupación Tres Generaciones de Danzón y dirigido por Miguel Ángel Zamudio Abdala desde la muerte de su madre, la gran danzonera Rosa Abdala, el espectáculo es único en su género y consistió, en esta ocasión, en un maratón de actividades: cuatro bailes de gala con danzoneras como la de Acerina, Dimas, La Playa y Tres Generaciones; un concierto de jazz a partir del danzón; conferencias, cursos y la entrega de un reconocimiento a la cineasta María Novaro, realizadora de la cinta Danzón (1991) que protagonizó María Rojo.


    Para Zamudio el éxito obtenido es natural, siente al danzón como suyo y por ello ha decidido proponer una iniciativa para que el baile sea declarado Patrimonio Cultural del Estado de Veracruz.

  • 8. María Novaro dice que Las buenas hierbas es reflejo de la vida real
    El Informador / Guadalajara
    Novaro defiende su planteamiento cinematográfico esbozado en su película "Las buenas hierbas"
    CIUDAD DE MÉXICO.- La cineasta María Novaro defiende su planteamiento cinematográfico esbozado en su película "Las buenas hierbas", al señalar que se trata de un reflejo de la vida real.
    En el relato escrito por Novaro, la cineasta describe la vida de "Dalia" (Ursula Pruneda), quien está separada del esposo y vive con su pequeño hijo "Cosmo".
    El más reciente filme de la realizadora de "Danzón" obtuvo ocho reconocimientos, entre ellos, el de Mejor Guión en el reciente Festival Internacional de Cine de Guadalajara, en donde disputó el honor de Mejor Película a producciones como "De la infancia", de Carlos Carrera, y "Momentuus móbile", de Nicolás Pereda.
    La joven madre trabaja en una estación de radio alternativa; sin embargo, su vida cambia radicalmente cuando tiene que confrontar el Alzheimer prematuro que le diagnostican a su madre "Lala" (Ofelia Medina), una bióloga etnobotánica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
    Novaro aseguró que para nada se trata de audacias o atrevimientos el hecho de que ella plantee a una mujer gozosa y ansiosa de hombres como sucede con "Dalia", quien sin empacho, como se ve en una escena, invita a un desconocido que está sentado atrás de ella en el cine a tener una noche de intimidad.
    "Para mí no son atrevimientos, son situaciones de la vida real; pueden escucharse una serie de cosas alrededor del tema, pero las mujeres ya podemos vivir y disfrutar de la vida en igualdad de condiciones que los hombres", respondió al ser cuestionada sobre esa actitud.
    Novaro advirtió que sólo está contando una historia con personajes reales como el que interpreta Ursula, "pues se trata de una mujer contemporánea que trabaja en una radio alternativa, que tiene tatuajes en el cuerpo, que no se conforma con tener un sólo hombre en su vida, simplemente.
    "Ahora está separada, ya no tiene marido, esto es un reflejo de la vida real hay algunas mujeres que están en esa situación, que andan noviando", agregó.
    Asimismo, dijo que el tema de la muerte o la eutanasia es inevitable no plasmarlo en la película, y que tal vez como "directora ruca" se lo plantea de otra forma, filosofando.
    "El verdadero significado de la vida es que es un ciclo que termina con la muerte, no podemos sentirnos como que la naturaleza nos pertenece, sino que nosotros pertenecemos a ella. Fue así como quise plantear la historia", advirtió.
    En "Las buenas hierbas", la directora plantea sin rodeos la situación de una persona que vive atada porque uno de sus seres más queridos está prácticamente muerta en vida, al momento de que el Alzheimer se apropia de su cuerpo, de sus sentidos.
    Es un relato sobre la química del cerebro, la química de las plantas y de las emociones humanas. Da cuenta de los lazos invisibles que unen a los seres vivos con sus muertos; de la naturaleza que a todos nos envuelve, y a la que en última instancia pertenecemos", señalan las notas de producción de la película.
    "Como ven ustedes el tema de las plantas en el filme me es muy cercano, el jardín que ven es el mío, el de mi casa, las cultivo, sé de ellas, de sus cuidados y proporciones medicinales, además me relajan", comentó.
    Agregó que el mundo de la herbolaria surgió para ella desde el momento en que cayó en ella el Códice Azteca que contiene una cantidad de inscripciones sobre plantas, "que según el códice dice son plantas para curar el ama".
    A partir de ese momento y de la obtención de una beca fue que decidió centrarse en ese tema y escribió hasta lograr un relato que hoy ha llamado la atención no sólo de la crítica sino del público que le otorgó en Guadalajara el premio como la película de su preferencia.
    Ese es el contexto de su historia, algunas de ellas que, según refiere el Códice Azteca, hasta tienen usos médicos, "otras quitan el miedo, fortalecen el corazón que anima el espíritu. Están los psicotrópicos, otro tipo de planta que le fascinó y pudo lograr un cuento que la alucinó.
    En "Las buenas hierbas" participan también Ana Ofelia Murguía, Alberto Estrella, Miriam Balderas, Ana Luisa Prado, Gabino Rodríguez y Cosmo Muñoz, entre varios más, con una participación especial de María Sabina, la curandera oaxaqueña.

  • 9. Nuestro cine, al matadero, afirma María Novaro
    Bianca Eunice Castillo / El Occidental / El Sol de México
    22 de marzo de 2010 . Guadalajara, Jalisco.- Aunque María Novaro no ganó el premio a la mejor película mexicana, sí se llevó seis reconocimientos, entre ellos a mejor guión, actriz y fotografía, así como la recomendación para estar en los Globos de Oro del próximo año.

    Luego de la rueda de prensa donde se dieron a conocer los nombres de los ganadores comentó en entrevista: "Me parece que los premios que me llevo son muy significativos. Creo que uno toma decisiones, la principal para mí es conectarme con el público, nada me emociona más que la gente responda a lo que yo hice y lo que me ha dado Guadalajara en términos de la vibra en las salas de cine, de los abrazos a la salida, de las notas preciosas, no puedo estar más contenta, creo que sí conecté lo que quería conectar emocionalmente a la gente que vio la película porque para eso la hice".

    Acerca el reconocimiento que recibió Úrsula Pruneda como mejor actriz, expresó: "Es una actriz fenomenal, si algún premio deseaba yo con toda mi alma esperaba que todos vieran que Úrsula es estupenda actriz, es el más valioso para mí".

    A pesar de que reconoce la calidad de la película Las Buenas Hierbas aseguró que en eso de la distribución no tendrá muy buena suerte: "Ojala, pero no me hago demasiadas ilusiones, no es tan fácil, los cineastas mexicanos no tenemos condiciones de acceder a las pantallas de México y esa es una tragedia nacional, no hemos podida remontarla".

    Y agregó: "No creo tampoco que Las Buenas Hierbas tenga una exhibición decente en las salas, eso no les sucede a las películas mexicanas, todas van al matadero. Ojalá la boca se me haga chicharrón, pero no lo creo".

    Acerca de cómo resolver este problema que acosa a los cineastas mexicanos opinó: "Falta que se pongan reglas justas del juego, que no se asuma que no hay un mercado que nos equilibra a todos, el mercado es injusto, es desigual y mientras no haya normas para competir en un mercado justo nos van a mandar siempre las películas al matadero, no respetan, no llevan las cuentas claras, es una guerra sucia, quieren borrarnos del mapa".

  • 10. Ofelia Medina muestra pasión por el cine
    E. Barrera / El Informador / Guadalajara
    Con 42 años de trayectoria, la actriz sigue vigente en la pantalla grande
    CIUDAD DE MÉXICO.- La actriz mexicana Ofelia Medina, quien reapareció en fecha reciente en el cine con la película Las buenas hierbas, de María Novaro, aclaró que no está alejada de la pantalla grande.
    Medina, quien dijo que cuenta con 42 años de trayectoria, apuntó que su supuesto distanciamiento del Séptimo Arte no es por ella, sino porque las ofertas no llegan a montones.
    Al respecto, comentó que está sumamente agradecida con María Novaro por haberla invitado a trabajar en esta película, en la que su personaje, aseguró, le permitió mostrar de nueva cuenta esa pasión que siente por el cine.
    En la producción fílmica de Novaro, Ofelia sorprende con su interpretación de Lala, una bióloga etnobotánica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a quien le diagnostican Alzheimer.
    “Desde hace 42 años soy actriz profesional, y debo decir que hay personajes inspiradores o inspirados como es el caso de Lala, y uno lo prepara con toda al experiencia que carga en toda una vida como actriz”, expresó la actriz, y añadió que el punto de partida es leer y comprender la forma en que la preparó la escritora, y luego, la actriz que lo encarnará debe de esmerarse en darle credibilidad.
    “Me dedico a eso, y ese personaje me pareció rico en posibilidades expresivas, fue un deleite recrearlo y trabajar con Ursula Pruneda, quien interpreta a mi hija”.
    Química actoral
    Además, Ofelia Medina compartió que entre ambas hubo una química que les facilitó el trabajo actoral, y eso les permitió hacer lo que el público verá en la pantalla.
    Luego dijo que el hecho de haber compartido el set con Cosmo, el pequeño de tres años que hace a su nieto, le hizo más placentero su estancia frente a las cámaras.
    Por último, la artista resaltó: “Como dijo María Novaro, todos hicimos una especie de laboratorio actoral que se refleja en la historia”. NTX

  • 11. Novaro estrenará su película en Internet
    El Economista - Juan Manuel Badillo
    La cineasta María Novaro estrenará su nueva película Las buenas hierbas, en los cines y en Internet al mismo tiempo.

    “Eventualmente venderemos la película o la distribuimos por la vía de Internet”, dijo la directora de Danzón.

    “Hay que reaccionar porque en este país no nos está permitiendo acceder a las salas, no hay manera de ver lo que uno hizo, mis películas se ven más en el extranjero que aquí y yo no las hago para afuera”, agregó.

    Novaro aclaró que la película llegará a los cines con pocas copias: “Y espero que no tenga un fin de semana de vida y resulta que te sacan y les quedas debiendo copias y terminas más endeudado que después de haber hecho la película; eso me parece monstruoso, nada más porque somos unos orates los que hacemos las películas”, indicó.

    La intención es que Internet sirva “como punto de contacto, discutir temas sobre la eutanasia, la enfermedad del Alzheimer, recetas de herbolaria”, dijo la cineasta.

    Las buenas hierbas compite por el Mayahuel de Plata de Festival Internacional de Cine de Guadalajara, que se estará llevando a cabo hasta el 19 de marzo en la ciudad de Guadalajara.

    Es la quinta película de Novaro y sus protagonistas son mujeres: una madre soltera y la otra botánica que padece Alzheimer. La película tiene como punta de partida el códice de la Cruz Badiano.

  • 12. Conquista Novaro
    Noroeste / 21-03-2010 / GUADALAJARA (UNIV)
    La película "Las buenas hierbas" se erige como la gran ganadora del certamen fílmico
    ¡Un festival de cine para mujeres! Así podría definirse la edición 25 del certamen que concluyó el viernes en esta ciudad, al erigirse Las buenas hierbas, de María Novaro, como la gran ganadora del evento.
    La película que cuenta la vida de dos mujeres, una afectada por el Alzheimer y otra al cuidado de ella, con un hijo a cuestas, obtuvo los galardones oficiales de Mejor Actriz (Úrsula Pruneda); Fotografía (Gerardo Barroso) y Guión (Novaro).
    Además, junto con el filme Perpetuum mobile, de Nicolás Pereda, fue propuesta para tratar de conseguir un sitio en los Globos de Oro de 2011.
    ¿Algo más? Logró el premio paralelo de Fédération Internationale de la Presse Cinématographique (FIPRESCI), que otorga la crítica especializada; así como el especial denominado Mezcal y el Premio del Público.
    Pero su directora no se hace ilusiones.
    "Ojalá (los premios) ayuden para su exhibición, pero no me hago ilusiones. Para los cineastas mexicanos no es fácil acceder a las pantallas, no creo que tampoco tenga una exhibición decente en las salas, no lo creo, ojalá me equivoque, pero no creo", dijo la también directora de filmes como Danzón y Sin dejar huella, instantes después de recibir los galardones.

  • 13. Las buenas hierbas muestra a María Novaro en plena madurez
    Perla Schwartz - Correcamara.com.mx
    Desde el Festival de Guadalajara

    Desde su debut tras las cámaras en "Lola" (1989), María Novaro ha ido desarrollando una carrera firme dentro del séptimo arte, sostenida por películas como "Danzón" (1991), tal vez la más recordada de su filmografía. Desde su largometraje “Sin dejar huella” ( 2000), una road movie que exaltaba el valor de la amistad azarosa entre dos mujeres, no había vuelto a dirigir hasta ahora que nos hace entrega de “Las buenas hierbas” (2009), un poema fílmico que muestra a la cineasta en plena madurez y dominio de su oficio como realizadora.

    “Las buenas hierbas” es una de las ocho películas participantes en la Sección Oficial de Competencia de Largometrajes Mexicanos de Ficción en el 25º Festival Internacional de Cine de Guadalajara. El guión es también de la autoría de la propia Novaro y propone todo un rompecabezas a ser armado en torno a las contradictorias emociones humanas.

    Dalia (una estupenda Úrsula Pruneda) es una madre divorciada que cuida al pequeño Cosmo (todo un hallazgo, Cosmo González), y además colabora en una estación de radio alternativa con contenido ecologista. Su vida marcha establemente hasta el momento en que se debe hacer cargo de su madre, una bióloga etnobotánica (Ofelia Medina) quien se vuelve presa de esa terrible enfermedad del olvido que es el Aizeheimer.

    Este es el momento en que Dalia tendrá que sumergirse en la magia que esconden las plantas, en las enseñanzas de la herbolaria que se tornan en una potente metáfora de la evolución de las relaciones humanas. Dalia se convertirá en madre de su mamá y será apoyada por una de sus vecinas Blanquita (Ana Ofelia Murguía), quien una y otra vez le pedirá uno de los cigarros que "hacen reír".

    El lirismo preside a “Las buenas hierbas”, con algunos rompimientos dramáticos donde hay chispazos de humor. Toda la cinta está presidida por una gran mirada de ternura de la cineasta hacia sus personajes, a quienes les guarda respeto y les permite autonomía para el desarrollo de sus diversas acciones.

    Muy bella es la fotografía de Gerardo Barroso en una película que transcurre en un “tempo lento” y donde imágenes poderosas subyugan a cada momento. Hay secuencias especialmente logradas como la compartida con Dalia y su madre, cuando la hija le indica que se ponga una falda, pero la madre toma blusas, una escena exacerbada en torno a la enfermedad del olvido; también puede destacarse aquella otra secuencia dedicada a la sabiduría de María Sabina.

    En suma “Las buenas hierbas” es un muy afortunado retorno de María Novaro atrás de las cámaras, pues deja claro que hay toda una artista que sabe comunicarse perfectamente a través de la creación de atmósferas. Uno no puede salir impune de la sala cinematográfica, puesto que es una película que remueve muchas emociones.

  • 14. Las buenas hierbas arrasan en FICG 2010
    Domingo 21 de marzo del 2010 - Excélsior
    GUADALAJARA.- La cinta mexicana Las buenas hierbas, de la cineasta María Novaro, resultó la ganadora absoluta, con cinco galardones, en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara.

    La cinta obtuvo premios al mejor guión, mejor fotografía y mejor actriz, así como los galardones fuera de competencia Mezcal y del Público.

  • 15. Arrasa María Novaro; cae el telón en el Festival de Guadalajara
    Bianca Eunice Castillo / El Occidental / El Sol de México
    21 de marzo de 2010. Guadalajara, Jalisco.- Al entrar al hotel sede del FICG se sentía la nostalgia, muchos que vinieron a presentar sus películas se retiraban, los abrazos de despedida inundaban el lobby. El salón en el que se realizaron los encuentros con la prensa no había lucido tan abarrotado como la tarde del viernes. Aunque muchos directores, actores, productores y demás visitantes a esta 25 edición del FICG ya abandonaban el hotel, para otros más era imprescindible saber quiénes serían los reconocidos con los palmarés.

    Diez minutos después de la hora en que se citó para dar a conocer a los ganadores de las selecciones oficiales, comenzaron algunos silbidos para urgir el inicio. Luego fue presentado Jorge Triana al estrado para dar a conocer el premio Espectadores, el cual otorga el público más exigente, y fue para Rock Marí, de Chava Cartas. Tras recibir el premio, dio las gracias al festival: "Estamos muy emocionados, como dice el slogan: "póngale play a su vida"".

    Fue llamado Adrián González Camargo para dar a conocer el premio UNESCO, quien dijo que todavía no tenían los resultados, así que después de dar a conocer el nombre de otros ganadores, se anunció que el reconocimiento era para Terras. Su directora Maya Da-Rin expresó: "Es una alegría muy grande, quiero agradecer al festival, a la UNESCO, al equipo de Terra y a los pueblos indígenas de las Américas, porque fue una película hecha en colectividad".

    Siguió el turno para Rodolfo Guzmán, quien en representación de la Academia Jalisciense, anunció que reconocían a La Llama Doble, de Raúl Ramón, quien contento dijo: "Este es el primer festival en que participa y ganar en casa es como ganar dos veces".

    La misma Academia eligió como Mejor Documental Mexicano en competencia a Voces del Subterráneo, de Boris Goldenblank y un grupo de exalumnos del CHUPAD. El director señaló: "Muchas gracias a la academia, es un premio colectivo, junto conmigo trabajamos un gran equipo, con este reconocimiento ellos van a avanzar obteniendo más premios en el futuro".

    Sergio Olovich fue el encargado de anunciar el premio de la Federación Iberoamericana de Escuelas de Imagen y Sonido, el cual se otorga en varios festivales de cine en América Latina: "En Guadalajara ya llevamos varios años, generalmente es sólo un premio, pero esta ocasión vimos muchos de tanta calidad que el jurado no se podía decidir", así que lo otorgaron a La Revuelta de las Ratas Blancas, de Alejandro Albert, y Cuchillo de Palo, de Renate Costa; además, se hizo una mención honorífica a La Pequeña Semilla en el Asfalto, de Pedro Daniel López.

    Cristian de la Cruz presentó el premio de la prensa y antes señaló la importancia de celebrar 25 años del festival, pues dijo que Guadalajara "es, sin duda, un referente del cine mexicano". Luego anunció que la Mejor Película de la Sección Largometraje Mexicano de Ficción en competencia fue para De la Infancia, de Carlos Carrera, donde se da a entender a través de la mirada infantil la violencia que se vive en la familia.

    Alfredo Calvino entregó el premio Latinofusión, el cual está dotado por una garantía de 20 mil dólares, en el rubro de película Iberoamericana a Retratos en un Mar de Mentiras, de Carlos Gaviria. Mientras que para el largometraje mexicano de ficción fue para Las Buenas Hierbas, de María Novaro.

    Roger Koza dio a conocer el premio FIPRECI: "Hemos decidido dar un premio a una primera película iberoamericana y a una mexicana: Las Buenas Hierbas y Rompecabezas". Además, se hizo una mención honorífica a Os Famosos e os Duendes da Norte, de Esmir Filho.

  • 16. Arrasa María Novaro / Cae el telón en el Festival de Guadalajara con una copiosa repartición de premios
    Bianca Eunice Castillo / El Sol de Cuernavaca / El Occidental
    Guadalajara, Jal., 20 mar (OEM-Informex).- Al entrar al hotel sede del FICG se sentía la nostalgia, muchos que vinieron a presentar sus películas se retiraban, los abrazos de despedida inundaban el lobby. El salón en el que se realizaron los encuentros con la prensa no había lucido tan abarrotado como la tarde del viernes. Aunque muchos directores, actores, productores y demás visitantes a esta 25 edición del FICG ya abandonaban el hotel, para otros más era imprescindible saber quiénes serían los reconocidos con los palmarés.

    Diez minutos después de la hora en que se citó para dar a conocer a los ganadores de las selecciones oficiales, comenzaron algunos silbidos para urgir el inicio. Luego fue presentado Jorge Triana al estrado para dar a conocer el premio Espectadores, el cual otorga el público más exigente, y fue para Rock Marí, de Chava Cartas. Tras recibir el premio, dio las gracias al festival: "Estamos muy emocionados, como dice el slogan: póngale play a su vida".

    Fue llamado Adrián González Camargo para dar a conocer el premio UNESCO, quien dijo que todavía no tenían los resultados, así que después de dar a conocer el nombre de otros ganadores, se anunció que el reconocimiento era para Terras. Su directora Maya Da-Rin expresó: "Es una alegría muy grande, quiero agradecer al festival, a la UNESCO, al equipo de Terra y a los pueblos indígenas de las Américas, porque fue una película hecha en colectividad".

    Siguió el turno para Rodolfo Guzmán, quien en representación de la Academia Jalisciense, anunció que reconocían a La Llama Doble, de Raúl Ramón, quien contento dijo: "Este es el primer festival en que participa y ganar en casa es como ganar dos veces".

    La misma Academia eligió como Mejor Documental Mexicano en competencia a Voces del Subterráneo, de Boris Goldenblank y un grupo de exalumnos del CHUPAD. El director señaló: "Muchas gracias a la academia, es un premio colectivo, junto conmigo trabajamos un gran equipo, con este reconocimiento ellos van a avanzar obteniendo más premios en el futuro".

    Sergio Olovich fue el encargado de anunciar el premio de la Federación Iberoamericana de Escuelas de Imagen y Sonido, el cual se otorga en varios festivales de cine en América Latina: "En Guadalajara ya llevamos varios años, generalmente es sólo un premio, pero esta ocasión vimos muchos de tanta calidad que el jurado no se podía decidir", así que lo otorgaron a La Revuelta de las Ratas Blancas, de Alejandro Albert, y Cuchillo de Palo, de Renate Costa; además, se hizo una mención honorífica a La Pequeña Semilla en el Asfalto, de Pedro Daniel López.

    Cristian de la Cruz presentó el premio de la prensa y antes señaló la importancia de celebrar 25 años del festival, pues dijo que Guadalajara "es, sin duda, un referente del cine mexicano". Luego anunció que la Mejor Película de la Sección Largometraje Mexicano de Ficción en competencia fue para De la Infancia, de Carlos Carrera, donde se da a entender a través de la mirada infantil la violencia que se vive en la familia.

    Alfredo Calvino entregó el premio Latinofusión, el cual está dotado por una garantía de 20 mil dólares, en el rubro de película Iberoamericana a Retratos en un Mar de Mentiras, de Carlos Gaviria. Mientras que para el largometraje mexicano de ficción fue para Las Buenas Hierbas, de María Novaro.

    Roger Koza dio a conocer el premio FIPRECI: "Hemos decidido dar un premio a una primera película iberoamericana y a una mexicana: Las Buenas Hierbas y Rompecabezas". Además, se hizo una mención honorífica a Os Famosos e os Duendes da Norte, de Esmir Filho.

  • 17. Las buenas hierbas, de María Novaro, la gran ganadora de la edición 25 del FICG
    RICARDO SOLÍS - La Jornada Jalisco
    Podría decirse, de acuerdo con los resultados, que la cinta mexicana Las buenas hierbas, de María Novaro fue la gran ganadora del certamen al obtener la mayor cantidad de premios en la sección de largometrajes de ficción mexicanos dentro del FICG.
    Así, la cinta de Novaro consiguió los galardones al mejor guión, mejor actriz (para Úrsula Pruneda), mejor fotografía (para Gerardo Barroso), el Premio Mezcal –que concede un jurado de jóvenes– y, también, el premio del público (que se obtiene por votación de los asistentes a las funciones); además, resultó asimismo la cinta recomendada por el jurado (al lado de Perpetuum Mobile) para ser seleccionada en los próximos premios de los Globos de Oro, en 2010.

  • 18. "Las buenas hierbas"
    243 (Blog) / Publicado por morphin
    "Para echar lejos el cansancio, reducir el temor y dar bríos al corazón"
    Dalia (Úrsula Pruneda) una mujer que vive una realidad diferente a la de las madres solteras en México, al lado de su pequeño Cosmo. Está separada, trabaja en una estación de radio comunitaria y recibe dinero de su padre para mantenerse.
    Su madre, Eduarda (Ofelia Medina), bióloga etnobotánica que vive gracias al lazo que ha formado con las plantas, sabe la función y los beneficios de cada una. Conoce las recetas de los antepasados para curar casi todo.
    Ambas dirigen sus vidas a su manera, con sus condiciones y bajo sus creencias; la suerte les tendría preparada una opción para mantenerse firmes o derrumbarse en el olvido, en busca de una cura a la salud, el alma y el corazón.
    En 120 minutos se experimenta una mezcla de la realidad vivida en el Distrito Federal, con personajes llenos de tradición mexicana y características únicas; historias que parecen distantes y están en cada familia, de ideas y necesidades mexicanas. La importancia de los momentos y conocimientos que no son visibles, los recuerdos y las percepciones que llenan la mente de los personajes orillan al espectador a instantes pausados pero no lentos.
    En el marco de la edición 25 del Festival Internacional de Cine de Guadalajara, se presentó por primea vez el largometraje "Las buenas hierbas"(México, 2009) bajo la Dirección y Guión de María Novaro, que compite dentro de la categoría "Largometraje mexicano de ficción".
    Con la presencia de actores y realizadores, el Teatro Diana se convirtió en cine para alojar el estreno tras haberse proyectado el corto "La Mina de Oro".

  • 19. Se renueva María Novaro
    Gibrán Valdez / El Occidental / El Sol de Cuernavaca
    Guadalajara, Jal., 17 mar (OEM-Informex).- El filme mexicano dirigido por Maria Novaro conocida por filmes como Lola (1989) y Danzón (1991), se renovó en cuestiones técnicas de la cinematografía al grabarse en formato digital.

    La directora, considerada como la más exitosa del país contó con la colaboración en el elenco de Ana Ofelia Murguía, Ofelia Medina, Alberto Estrella y Úrsula Pruneda.

    Ofelia Medina habla precisamente de su regreso a la pantalla grande, "yo hago las películas a las que me invitan", dijo al cuestionarle sobre su ausencia de los cines y tras la pregunta lógica de ¿entonces no la invitan? Respondió: "No me he puesto a pensar en eso, sólo hago las que me invitan", dijo cortante la también actriz de Paraíso (1969).

    "La película se hizo con un presupuesto muy por debajo de lo normal, mi productor no me va a dejar decirlo que por ahí anda, pero sí, es grabada en formato digital y eso facilitó mucho las cosas", comentó sobre la filmación la directora.
    La trama
    "Dalia" (Úrsula Pruneda), quien se gana la vida colaborando en Radio Nopal, una emisora alternativa, tiene un hijo producto de su relación con "Luis" (Alberto Estrella), un entomólogo y debe recibir la ayuda económica de su padre para sobrevivir, es la pequeña probadita de lo que pudieron ver los tapatíos acerca de las hierbas de Novaro en el Centro Magno hasta ayer.

  • 20. Película: Las buenas hierbas de María Novaro
    ROBOTANIA
    Las buenas hierbas es una película directamente conectada con las fibras femeninas, en las diferentes etapas de la vida. La herbolaria mexicana solo le sirve de pretexto a la directora María Novaro para contarnos una historia conmovedora, donde la fuerte y entrañable relación madre-hija se siente en las entrañas de toda la cinta.

    Dalia, disfruta de coleccionar frases, escribe palabras en cualquier parte de su casa, disfruta de la vida sin preocupaciones pero de manera responsable, vive con su pequeño hijo Cosmo, separada del marido, trabaja en una estación de radio alternativa y recibe ayuda económica de su padre. Su vida cambia cuando tiene que confrontar la enfermedad de un Alzheimer prematuro que le diagnostican a su madre, bióloga etnobotánica que labora en el Jardín Botánico de la UNAM. Las buenas hierbas es un relato sobre la química del cerebro, la química de las plantas y de las emociones humanas.

    La vida de Dalia, interpretada por Úrsula Pruneda, se llena de maticez al convivir con Lala -su mamá interpretada por Ofelia Medina- y Blanquita -interpretada por Ana Ofelia Murguía-. Cosmo González Muñoz, -que interpreta a su hijo con su mismo nombre-, le da un toque fresco a la cinta, con su simpática y profesional actuación, a pesar de su corta edad de 3 años. Es un deleite ver interactuar a estos cuatro personajes compartiendo un mismo sentir.

    Las buenas hierbas no es una cinta llena de drama, hay momentos que te arrancan carcajadas.

  • 21. MN: Soy una defensora absoluta de la diversidad del mundo
    Entrevista a MN de Gianmarco Farfán Cerdán en Lima, Perú.
    Entrevista y foto por Gianmarco Farfán Cerdán


    Danzón: Julia busca enamoradísima a Carmelo en Veracruz, dejando atrás su trabajo de telefonista y a su hija adolescente. Una mañana soleada, con su vestido rojo, una cartera blanca, aretes enormes y una hermosa flor adornando su lacia cabellera negra, camina con serenidad y asombro por el puerto veracruzano frente a los barcos Lágrimas negras, Puras Ilusiones, Amor perdido, Me ves y sufres, entre otros. Julia busca allí, con todas sus fuerzas, a su amor de traje blanco y sombrero Panamá, frente al mar de la incertidumbre. Esa es la primera imagen que viene a mi mente cuando pienso en María Novaro (México D.F., 1951), la importante cineasta mexicana que vino al Perú para ser la presidenta del jurado del XIV Festival de Lima. Ella es la directora del entrañable largometraje Danzón (1991), así como de Lola (1989), El jardín del edén (1994), Sin dejar huella (2000) y Las buenas hierbas (2008). Además, ha rodado un gran número de cortometrajes, entre los que destacan Conmigo la pasarás muy bien (1982), Querida Carmen (1983), Una isla rodeada de agua (1984) y Azul celeste (1988). María Novaro -quien también ha sido actriz, fotógrafa, y es socióloga- es considerada la directora de cine más exitosa de México.

    Bienvenida al Perú.
    Muchas gracias.

    Quería comenzar la entrevista comentándole esta anécdota que me gustó mucho: usted está filmando Danzón y llega la escena cuando Julia está caminando por el muelle buscando a Carmelo y usted quería que hubiera unos barcos con letras de boleros inscritas. Pero no era muy fácil conseguirlo y gracias a un miembro de su equipo de producción pudo conseguir filmar esa escena que usted quería. ¿Es tan importante el trabajo en equipo en una película?
    Es muy importante, pero hay otra reflexión que me provoca ese hecho: pudimos filmar la escena con los nombres de los barcos que yo quería gracias a que tuve el contacto con el compañero de trabajo en los astilleros y a barcos que estaban fuera del agua, que estaban reparando -a los que pudimos cambiar el nombre y filmar-. En años recientes, pienso lo distinto que es eso ahora con los medios digitales. Si estuviera filmando Danzón ahora y quisiera cambiarle los nombres a los barcos, digitalmente lo podría hacer con cuantos barcos quisiera y no sería la aventura…

    Que fue entonces.
    …complicadísima que fue. Porque ahora es tan sencillo con los nuevos medios hacer una cosa así. Me da emoción pensar cómo ha evolucionado la tecnología del cine y todas las posibilidades que ahora se abren para lo que quiero seguir haciendo. Fue divertido hacerlo así, fue complicado y una gran aventura, pero qué emoción que ahora no necesito hacer eso y que hay otras maneras de crear las imágenes.


    El cine digital

    Ahora usted también filma en digital.
    La película más reciente que hice, el largometraje Las buenas hierbas es alta definición y he hecho también ya tres cortos en alta definición. Estoy aprendiendo a construir mis imágenes de esta nueva manera.

    ¿Sobre todo por un tema de costos?
    Se habla mucho de los costos, de que estas nuevas tecnologías reducen los costos. Pueden reducirlos o no. Puede haber películas caras en los nuevos medios. Por supuesto, uno las puede hacer más baratas y eso está muy bueno, pero es también una decisión estética, plástica. Las posibilidades estéticas, creativas, artísticas, de la imagen, abren unas posibilidades enormes. Yo estoy muy contenta de eso. En Las buenas hierbas, por ejemplo, pude hacer como pinceladas respecto a las plantas. Grababa yo las plantas tal cual, pero luego había algo más que se podía hacer, casi como pintura.

    Las plantas de su casa.
    Sí, las plantas de mi casa (utilizadas para el film). Me encantan esas posibilidades nuevas. Te voy a contar: el primer corto que hice que me empezó a ir bien, es un corto que hice en la escuela, se llamaba Una isla rodeada de agua. Es un cortito de media hora, lo compró el Museo de Arte Moderno de Nueva York…

    Del año 84, ¿verdad?
    En el 84, efectivamente. Poníamos una mica frente del lente y coloreaba a mano. Porque la historia ahí iba de una niña que tiene ojos azules y que en la costa todos en el pueblo dicen que, como tiene los ojos azules, ve las cosas cambiadas. Entonces, cada vez que se filmaba cómo ella veía el mar, cómo ella veía la montaña, lo pintábamos a mano, frente al lente. De ese 84 en que yo hacía eso, a lo que ahora puedes hacer en tecnología digital para modificar o colorear la imagen -o lo que quieras, lo que tu imaginación te dicte- es un viaje muy emocionante.

    Claro, pero tiene otra magia lo artesanal.
    Qué afortunada soy que me tocó hacer lo artesanal, pero no lo extraño. Estoy mucho más contenta de las nuevas herramientas. Qué bueno que he transitado en todo eso. Aún a pesar de mi generación y (que) muchos de mis colegas son supernostálgicos del negativo. Yo para nada siento eso.

    Son reacios inclusive algunos a filmar en digital.
    Sí. Y despreciativos del digital. Yo, para nada. Me burlo mucho de ellos y les digo: “Claro, extrañas la ralladura en la proyección”. Yo no extraño nada de eso. Estoy absolutamente feliz en la tecnología actual. Qué bueno que viví la otra.

    Están muchos en Cinema Paradiso, todavía.
    Sí, je, je. Mis colegas de mi edad: la mayoría. Me deslindo.

    Hay varios temas saltantes en su cinematografía. Sobre todo la soledad de la mujer mexicana contemporánea, pero me había fijado también que hay un tema de la búsqueda en varios de sus cortos y largometrajes: la niña que busca a la madre, la mujer que busca al hombre. ¿Por qué la búsqueda la llama tanto?
    No tiene mucho misterio. No me daba cuenta, creo que era inconsciente, pero ahora que lo he visto y me lo han hecho ver, creo que reproduzco que vivo cada proyecto fílmico como una búsqueda. Es mi manera personal de decir: “Ahora voy a contar esto”. Es un viaje, es proponerme un montón de preguntas, decir: “Ahora voy a transitar en este ámbito”. Por lo tanto, siempre hay viaje, hay preguntas, hay una búsqueda de algo y una sensación de soledad. Aunque no soy una persona solitaria para nada. Se refleja esa soledad que tienes a la hora de que te planteas una búsqueda y un recorrido. El mismo que hice para hacer la película es el que está en pantalla. No tiene mayor ciencia que eso.

    Es el precio de ser la capitana del barco.
    Sí, ja, ja, ja… La capitana del barco, sí. Veo que ya viste la anécdota de que mi mamá me decía que marinero no podía ser (en un video de YouTube donde le rinden homenaje a Novaro en el Festival Internacional de Cine de Monterrey por su trayectoria fílmica).

    Sí. Me encantó eso. Podía ser astronauta, pero marinero no.
    Marinero no.

    Y terminó siendo capitana del barco.
    Así es, ja, ja, ja… Mi mamá era muy inteligente y me provocaba. Y decía: “Lo que quieras, menos marinero”. Y entonces: “Yo, marinero quiero”. Ja, ja, ja…

    Su mamá era de una posición de avanzada para la época.
    Era una mujer increíblemente inteligente y flexible. Y una mujer de la generación anterior a la mía todavía atrapada en una serie de limitaciones. Me transmitió la sensación de que yo me tenía que liberar de esas (limitaciones), porque la habían atrapado a ella. Fue una relación llena de carga motivacional o algo así, para mí. Porque, por ejemplo, ella fue mamá muy joven y cuando yo iba a ser mamá muy joven la reacción de ella fue como: “No hagas lo mismo”. Entonces, sí fui mamá muy joven, pero no dejé que eso me cerrara una carrera. Mi mamá, creo que todavía le tocó sentirse atrapada en una condición femenina. Y toda su inteligencia y vitalidad que siempre tuvo –una persona hermosísima- la sufrió un poco. Pero eso me lo heredó para que no permitiera que me pasara a mí. Veo claramente que las relaciones hombres-mujeres son otra cosa que las que me tocaron o le tocaron a ella. Y enhorabuena.

    Y usted inclusive lo refleja mucho –la nueva condición femenina- en el año 2008, con Las buenas hierbas, donde pone a este personaje femenino disfrutando su sexualidad, el personaje principal de esta película, que es Dalia.
    Sí. Ya absolutamente liberada de las cosas. En poco tiempo, en el curso de tres generaciones, nuestra situación ha cambiado drásticamente y es casi como lo que hablábamos de la tecnología del cine: qué suerte tengo que me ha tocado vivir un lapso de tiempo en que he visto que las cosas (mejoraron) -en ese sentido, no en todas. Como que el mundo no va para bien-, las relaciones hombre-mujer o la tecnología del cine. Ya que el mundo más bien parece que va para mal en otras cosas, por lo menos en eso nos va bien, je, je...

    ¿Qué siente usted de ser la directora de cine con más largometrajes en México? Es una precursora.
    Sí. Es ambivalente, porque no tengo tantas películas. No he podido filmar tanto como hubiera querido. Finalmente voy a cumplir sesenta años y tengo cinco largometrajes, cortos y otras cosas. No es tanto como quisiera. No me quejo. Las nuevas generaciones están encaminadas para ya filmen mucho más frecuentemente. Desde luego, gracias a las nuevas tecnologías y a la nueva vida, que nos lo permite.

    ¿Hay otras Marías Novaro detrás de usted?
    Sí, hay muchas. Salen muchas en cada película. De hecho, salen dos o tres diferentes en cada película, y me libero un poco de ellas, je, je. Porque todas mis películas tienen que ver conmigo. No tienen que ver conmigo porque me invento historias, pero el proceso de escritura sí es dejar salir algo muy personal y sincero disfrazado de un personaje. Van saliendo ahí muchas “yos”. Eso me alivia y libera de mis muchas voces internas. Y lo disfruto.

    Qué bueno. Me llamaba la atención que de los largometrajes que usted había hecho, el que internacionalmente más recordación tiene es Danzón.
    Danzón (asiente).

    Justamente en Danzón usted no solamente fue directora y guionista sino también editora.
    Sí.

    En la película que usted se mete totalmente…
    Totalmente. Sí.

    …de lleno en la película es la que la gente recuerda más.
    Sí. Y regresé a esa fórmula. Ahora con Las buenas hierbas también soy guionista, la edité y la produje. Respeto muchísimo el trabajo en equipo, respeto muchísimo a quienes gustan de dirigir cosas que escriben otros, pero yo prefiero hacer cosas muy sencillas, de poco presupuesto, no muy ambiciosas, más completas. Y disfruto mucho todas las etapas del proceso. Tengo la teoría de que en la escritura de cine -por lo menos para mí, creo que para muchos- hay tres escrituras: yo escribo cuando escribo –cuando se me ocurre, pienso, viajo, tomo apuntes, saco notas, hago fotos, videos y escribo-…

    ¿Se puede despertar en la noche y apuntar algo que…?
    Sí, totalmente. Tengo ahí la libreta y apunto y escribo. Escribo la película que quiero hacer, pero me gusta que, al filmarla, vuelvo a escribir con bastante libertad. El guión está ahí, pero reescribo con bastante libertad. Ahora escribo con la cámara, con la luz, con lo que pensé en el momento, con lo que me regala la vida en el momento que estoy filmando, y cada vez me siento más a gusto de poder desechar del guión lo que no. Y hay una tercera posibilidad de escribir que también es muy disfrutable, que es cuando editas. Cuando edito va de nuevo, divido esto sí, esto no, de modo diferente, cambian cosas. Y sí, disfruto las tres escrituras del cine. No me gusta cedérselas a alguien, las quiero hacer yo.

    ¿Le parece que la etapa de la edición es la principal para el resultado final?
    No es la principal, pero sí es definitiva. Cuando uno escribe, escribe cantidad de cosas. Todo depende del dinero que uno tenga, las condiciones en que filmas, en fin. Cuando filmas, yo me imagino que es como cuando los cirqueros van a hacer el salto mortal, quitan la red, se la juegan y saben que va el pellejo. Porque tiene el placer y el vértigo de que ahí capturas lo que vas a trabajar luego en la edición y es irrepetible. La vida no te da demasiadas oportunidades: se filma y ahí está. Tiene ese reto. Después, la edición es con lo filmado. No puedes editar con algo que no capturaste, que no tuviste la habilidad de haber capturado. Te puede dar: “¡Ay, cómo no filmé esto! ¡Ay, cómo no hice aquí un acercamiento! ¡Ay, cómo…!”. No tiene remedio: o lo tienes o no lo tienes. Pero le puedes dar muchas vueltas. En el caso de Las buenas hierbas tenía yo una edición, estábamos empezando a trabajar el sonido de postproducción y, de repente, la revelación de que estaba yo equivocada y esa no era la edición. Me regresé la película a mí misma -afortunadamente era yo productora- y dije: “Perdonen todos ustedes, pero va de nuevo”. Y la volví a editar. Era un poco escandaloso. ¡Y cómo lo disfruté y qué bien hice! La película no estaba terminada. Me tomé prácticamente otro año para editarla.

    Pero valió la pena.
    Valió la pena. Por lo menos en mis términos siento que llegué a una mejor película. Quizás eso también es de la experiencia que he tenido de películas que no terminé correctamente porque no tuve la capacidad o porque tuve demasiadas presiones. Pero en los dos casos el resultado fue -con un material malo, con lo que sí filmé- no haber llegado al mejor resultado posible. Jugar con las imágenes, contraponerlas, ver dónde está el corte, es bien bonito. A mí me encanta.

    Es un ajedrez.
    Es un ajedrez y es un disfrute. Porque por un lado está la narrativa, por supuesto, pero de otro, cortar con los movimientos, con un gesto. Cortas de un modo y observas una mirada, cortas de otro y tú más bien ves la plantita. Cortas de otro modo y te vas a una emoción, cortas de otro y te vas a un pensamiento. Es mágico. La edición es donde está la esencia del cine.

    Se siente todopoderosa durante la edición.
    Sí. Un poco, sí. Y hay otra cosa: las nuevas tecnologías. De repente decido: “Pero eso está muy rápido, lo voy a hacer más lento”. Y lo mismo que capturaste, ahora tienes la capacidad de, digitalmente, alentarlo. O alguna cosa hago rápida. Es el colmo de la felicidad, de la manipulación de la imagen. Ya puedo decir: “Esta jacarandá que está en flor está un poco pálida, vamos a pintarla de más morado”. O tanta cosa que se puede hacer. Es un placer. Una emoción muy grande.


    Víctima del machismo

    Y esta parte de su biografía de que cuando va a filmar su primera película el 89, Lola, ¿usted tuvo que pedir permiso al sindicato de cineastas de su país para filmarla?
    Sí. Había que hacer las películas con el sindicato. Y de hecho no la hice con el sindicato a partir de la primera experiencia. Porque el sindicato todavía tenía cláusulas. A mí me iban a autorizar que siendo mujer dirigiera. Había que hacer la cláusula. Yo no podía llevar una fotógrafa, no podía llevar algunos colaboradores mujeres. Tenía que llevar gente del sindicato, que eran todos hombres. El clima mismo del sindicato era bastante machista todavía, sobre todo que eran hombres mayores. Por ejemplo, te hacían cosas –y yo ya lo había vivido- como trampas. Ponerte trampas con la cámara, a ver si sabías. Cosas así, un poco infantiles y absurdas. En esa época, en los ochentas, se empezó a crear la fórmula de filmar con cooperativas de cine. De pronto (fue) la solución que encontramos varios para no trabajar con el sistema anquilosado, envejecido, del sindicato de cine. Lo pagué muy caro con Danzón. Se enojaron porque era la segunda película que iba a hacer sin el sindicato, y al material filmado a lo largo de una semana que filmaba yo en el puerto de Veracruz, en el laboratorio -que estaba controlado por el sindicato- le metieron mangueras de arena en lugar de agua, y me estropearon el negativo de toda una semana de trabajo. Después de una asamblea en la que en el sindicato habían dicho que si se iba a permitir o no que María Novaro se burlara por segunda vez del sindicato. O sea: guerra, mafia. Eso era rudo. Era una cosa entre machista, sindicalista, no dejar a jóvenes con otros esquemas de trabajo. No sabes el dolor que fue entender que toda una semana de trabajo la arruinaban. Hasta me imaginaba a quien se atrevió a meterle arena a las mangueras en el laboratorio para rayar el negativo. Realmente muy duro.

    ¡Cuánta estupidez!
    Sí. Entonces, cuando te dicen: “No, que el machismo…”. Se ha caminado mucho, pero lo odiaba, ja, ja, ja…

    Qué duro.
    Sí.

    ¿Cree que algo de lo que se grabó durante esa semana salió mejor de lo que…?
    Una escena, que había quedado más bonita. Como teníamos seguro, el seguro entró, reemplazó. El seguro fue el que hizo la investigación y averiguó que habían puesto arena en las mangueras de revelado, y nos restituyó el 90% de lo que costaba la semana. Entonces, repetimos esa semana de trabajo. Hubo una escena que no volvió a quedar tan bien. En las demás, hubo una oportunidad para hacerlo mejor.

    No tenía que ver con la escena del muelle y de Julia caminando…
    No, no tenía. Era otra escena que había tenido una gracia particular, pero que me parece que no quedó tan bien. Más bien me permitió hacerlo mejor (el film), pasar una segunda vez.

    ¿Y qué espera de aquí en adelante hacer en su cinematografía?
    Yo quiero aprovechar el trecho de vida que tengo por delante todavía para filmar como hice esta última película. Con un equipo más ligero, en términos de menos gente, equipo técnico más ligero –estas camaritas nuevas-, más libertades creativas. Y aprovechar al máximo las opciones que están ahora para hacer cine y que yo celebro enormemente. Felicito a los jóvenes que están empezando a hacer su carrera con estas nuevas tecnologías. Es una gran noticia para los latinoamericanos, para todos los creadores que tenemos que trabajar con presupuestos más reducidos. Es una enorme noticia que lo podamos hacer, que los presupuestos no tienen que ser tan altos. Y las libertades creativas y las posibilidades estéticas de estos nuevos formatos también son mejores. No me creo lo de que “pero el negativo…”. No, ja, ja.

    Algunas personas dicen que su cinematografía es feminista. ¿Usted lo considera así?
    No. Es que todo depende de cómo usemos las palabras. Por ejemplo, si creen que yo me planteo contar, dar un mensaje y proponer personajes ejemplares, emblemáticos y dar la lucha en el frente de no sé qué: nada que ver. No. Si de lo que hablan es que a mi cine se le nota que está hecho por una mujer: pues, qué bueno. Que se le note a mi cine que está hecho por una mujer me agradaría mucho. Qué buena falta hace que a nuestras películas se les note de quiénes vienen. Y que haya cine indígena en nuestros países, que haya cine de minorías y cine de mujeres, que haya cine mexicano y peruano y boliviano, y que se les note y dialoguemos. Y que haya cine de hombres y que haya todo. Qué bueno que se note. Ahora que le dieron el Oscar a Kathryn Bigelow: yo había seguido su carrera, he visto sus películas. Son películas que siempre me habían llamado la atención de que no se nota que las hizo una mujer. De guerra, de acción, de la fórmula hollywoodense total. Y es la primera mujer a la que le dan el Oscar, ¿será porque no se nota en sus películas que es una mujer?

    Puede ser.
    Da para pensar. Igual que tampoco premian el cine afroamericano. Es una cultura muy cerrada en sí misma. ¿No será que tenemos que aportar nuestras voces? Estaré muy feliz cuando se dé el Oscar a películas en las que se note que vienen de otra parte de nuestra diversidad. Lo que yo creo: no soy feminista en mi trabajo, como persona sí. En mi trabajo no pretendo que se note. Pero soy una defensora absoluta de la diversidad del mundo. Es lo más valioso que tenemos. Luchar por la diversidad del mundo, que todas nuestras maneras de ser, nuestras voces, caras, formas, hablas, estén, sí es para mí algo muy militante. Volver todo un McDonald’s no me atrae.

    Ya muchas hamburguesas.
    Ja, ja… Ni están buenas, ja, ja, ja...


    Disfrutando del cine latinoamericano

    Su labor como jurado en el Festival, ¿cómo va viendo estas películas que está evaluando?
    No creas que voy a decirlo para quedar bien o que suene bien, pero realmente es un privilegio. Figúrate, velo desde mi punto de vista: me invitan a venir y conocer el Perú, que no conocía. Hace rato que soy aficionada a la comida peruana, pero en el extranjero, porque aquí no hubiera podido venir a comer. Me dicen que puedo venir y conocer el Perú, y yo feliz, por eso vengo. Me ponen de compañeras y compañero del jurado a gente entrañabilísima con la que la estoy pasando muy bien. Y me ofrecen un panorama de ver todos los días una cantidad de películas muy bien seleccionadas que me ponen al día de lo que se está haciendo en América Latina de cine. Porque en nuestros países no vemos nuestras películas. Hasta ahora, mis respetos: películas muy bien seleccionadas que es un disfrute ver y comentar. Lo difícil va a ser la premiación. Esto va a ser un trago amargo. Pero por haberla pasado muy bien, haber visto estas estupendas películas, que me hayan tratado de maravilla y hacer amistades preciosas, tendré que pagar el trago amargo de decir: “Le dimos a esta porque no le podíamos dar a todas”.

    Muchísimas gracias por la entrevista y esperamos que siga disfrutando su estadía en Lima.
    Lo estoy haciendo. Muchas gracias.

  • 22. Guadalajara 'apaga' el proyector del Festival Internacional de Cine
    Por Belén Zapata - Viernes, 19 de marzo de 2010
    CNN MÉXICO — Con cuatro reconocimientos en la sección oficial y dos más en secciones paralelas, la película mexicana “Las Buenas Hierbas” de María Novaro, se erigió hoy como la gran ganadora de los premios que entrega el Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG).

    La cineasta mexicana, directora entre otras cintas de “Danzón”, mostró su emoción por los reconocimientos, pero también su indignación por la escasa distribución del cine nacional.

    ”No tenemos condiciones los cineastas mexicanos de acceder a las pantallas de México, ésa es una tragedia nacional, no hemos podido remontarla y no me hago ilusiones”, dijo en entrevista posterior al anuncio de los premios que se entregarán esta noche durante la clausura del festival.

    Precisó que la competencia desleal y ventajosa para el cine estadounidense sobre el mexicano se agudizó desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio con el vecino país, lo que condenó al “matadero” al cine nacional.

    Novaro se pronunció por “mejores reglas del juego” en la asignación de salas de cine y del tiempo que les permitan estar en cartelera, “el mercado es injusto, mientras no haya condiciones equitativas nos estarán mandando al matadero porque no tenemos la difusión, ni la publicidad que tiene el cine de Hollywood”.

    ”No respetan los acuerdos, no respetan el primer fin de semana, no llevan las cuentas claras, no ponen el póster afuera, es una guerra sucia, quieren borrarnos del mapa y eso es lo que vivimos en las salas de cine”, expresó con preocupación.

    En la sección de largometraje mexicano de ficción, la película de Novaro recibió los premios al mejor guión; fotografía; mejor actriz y la recomendación para ser seleccionada a los Golden Globe Awards 2011.

    El jurado le dio a "Mezcal" el premio como mejor largometraje mexicano de ficción que consta de 50 mil pesos mexicanos y el patrocinio de HBO-Cinemax, con lo que se abre la posibilidad de distribución principalmente en el extranjero.

    ”Las Buenas Hierbas” además obtuvo el premio del público Cinecolor que consiste en 20 mil dólares en especie.

    ”Las Buenas Hierbas” cuenta la historia de Dalia a quien la vida le cambia cuando enfrenta el Alzheimer que aqueja a su madre. Un relato sobre la química del cerebro, la química de las plantas y de las emociones humanas.

  • 23. María Novaro se aferra a sus raíces
    EL INFORMADOR - GUDALAJARA, JALISCO
    Si hacer cine en México es difícil, figurar lo es más. Pero esas complicaciones jamás preocuparon a la realizadora María Novaro, quien siempre ha tenido muy claro qué contar en la gran pantalla y, además, se ha rodeado de los talentos más selectos para hacerlo.

    El andar de Novaro en el Séptimo Arte comenzó en 1982, pero fue en 1991 cuando le dio el primer campanazo a la taquilla y a la crítica de forma simultanea con la célebre Danzón, cinta donde su trabajo tras las cámaras fue complementado de forma redonda por una brillante María Rojo.

    Aunque su nombre se ha convertido en uno de los más respetados en el ambiente artístico nacional y su presencia impone, Novaro sigue siendo una mujer con los pies en la tierra. Desde su llegada al Festival Internacional de Cine en Guadalajara se ha comportado con humildad, repartiendo besos y abrazos entre sus amigos más entrañables. Participó además en el homenaje que se le ofreció el pasado sábado a María Rojo en el Paraninfo de la Universidad de Guadalajara y esta semana presentará la película Las buenas hierbas.

    Con México en la piel

    Quienes han seguido la filmografía de María Novaro habrán notado su gusto por incluir en varias de sus producciones elementos de la cultura popular mexicana e incluso prehispánicos. Sobre ello, la directora reconoce en charla con este periódico que siempre ha sido un orgullo reflejar las raíces culturales mexicanas en cada uno de sus trabajos y el que presenta, titulado Las buenas yerbas, sigue el mismo sendero.

    - El FICG ha sido emocional y profesionalmente muy intenso para usted, ¿no?
    - Sí, ha sido una fiesta que sobre todo se ha destacado por ser emotiva. Encontrarme con tanta gente, colegas y amigos después de tanto tiempo es hermoso. Además, podemos intercambiar impresiones de cómo se encuentra la cartelera de cine mexicana. A todo lo anterior hay que agregar que este año presento una nueva película, Las buenas hierbas. El que el público la pueda ver es un viaje emocionante.

    - ¿Qué camino tomó con su trabajo más reciente?
    - Las buenas yerbas es una película muy íntima, un viaje emocional y lo que intentaba contar en la trama es el proceso de la vida, el camino que se transita del nacimiento hasta la muerte. Es la historia de una madre y una hija. La mamá tiene Alzenheimer, la hija la va perdiendo poco a poco. En la película, quien interpreta a la mamá estudia la medicina herbolaria. Retoma elementos de la cultura prehispánica y de allí viene el nombre de Las buenas hierbas.

    - Llama la atención que en varios de sus trabajos usted apele a elementos clásicos de la cultura mexicana para narrar la historia en turno. ¿Dónde nace esta inquietud?
    - Es mi cultura, es mi raíz, mi manera de ver la vida, mi fortaleza. Tengo la suerte de venir de una cultura muy rica y eso se refleja en mis propuestas y no puedo sino aprovecharme de ellas. Algunos de los comentarios que he recibido en estos días y que me han dado gusto escuchar es que definen a mi película como “muy mexicana”. Odiaría que mis películas fueran neutras y no se supiera de donde son. Por supuestos que son mexicanas, que son hechas por una mujer.

    - Usted define sus películas como “muy mexicanas”, pero han alcanzado el éxito universal. ¿Le sorprende?
    - Lo aprendí con Danzón. Cuando la presentamos en Cannes a mí no me había caído el veinte. Dicen que cuanto más identidad con un país tienen las películas, mas universales se vuelven las historias. Lo he tratado de aplicar en todos los proyectos que emprendo.

    - Tras el FICG, ¿qué sigue para usted?
    - Ahora estoy armando un nuevo proyecto. Será una película para niños y actuada por niños. Su título provisional es Aire y me encuentro sobre la escritura de ese proyecto.
    Juan Francisco González Rodríguez

  • 24. Gobernadora de Zacatecas entrega reconocimiento a la cineasta María Novaro
    CiudadCapital.com.mx
    Zacatecas, Zac.- 07/04/2010 - En el marco del Vigésimo Cuarto Festival Cultural Zacatecas 2010, la gobernadora del Estado, Amalia García Medina, entregó un reconocimiento a la cineasta María Novaro por su trayectoria en el cine mexicano.
    Subrayó el hecho de que en la presentación de la película "Las buenas hierbas" de la propia María Novaro estuvieran presentes principalmente jóvenes quienes se están interesando por el séptimo arte y qué mejor lugar que en la cineteca, espacio que el Gobierno del Estado, a través del Instituto Zacatecano de Cultura, puso a disposición para el disfrute de este arte, el cine.
    Luego de entrega del reconocimiento la mandataria estatal reconoció el trabajo y la trayectoria de María; dijo que la cineasta tiene gran cariño por Zacatecas desde la creación de la película "Quemar la naves".
    La jefa del Ejecutivo se mostró complacida de que María Novaro tenga la intención de regresar a Zacatecas a impartir cursos y talleres a la juventud y poder compartir de su experiencia de hacer cine con la ciudadanía zacatecana.
    Por su parte, la cineasta agradeció la decisión del Gobierno del Estado por invitarla a presentar su película "Las buenas hierbas" que sólo se ha estrenado en el Festival de Cine de Guadalajara y ahora en Zacatecas.

  • 25. Dedican semana al cine nacional para enfrentar su poca exhibición
    Tania Molina Ramírez / La Jornada (extracto)


    Las buenas hierbas (2009), de María Novaro, ganó los premios de guión, fotografía y actriz en el pasado festival de Guadalajara. Cuenta la historia de Dalia y su madre, quien padece Alzheimer; aborda la vida, la muerte y las relaciones madre-hija y mujer-hombre.


    Úrsula Pruneda, quien con su primer estelar en una película obtuvo el premio a mejor actriz en Guadalajara por su papel de Dalia describió la cinta como historia muy viva, muy yo, muy tú, muy María, muy las mujeres que conozco.


    Novaro se basó en su historia (su madre padecía Alzheimer) y creó el personaje para Pruneda. Imagínate qué privilegio más grande que una persona como María Novaro me haya dado ese regalo, dijo la actriz.


    Novaro pidió una sola cosa a Pruneda: Un año de tu vida. Quiero hacer esta película en un año, quiero ver pasar el tiempo en los árboles, en el niño que va a ser tu hijo, en ti.


    Buena parte del personaje está basado en Novaro: le dio a leer sus diarios, trabajaron en su casa, con su ropa, sus vasos, sus muebles, su jardín, con los hijos de Novaro. Viví en casa de María durante más de un año. Me iba a mi casa a dormir y regresaba. La actriz participó en todo el proceso: “Me pasaba días y días en el set, que ya estábamos haciendo ella y yo, junto con Lorenza Manrique, escribiendo palabras en la pared (Dalia colecciona palabras)”.


    Siguió: Trabajar con María es una delicia. Imagínate desde dónde logré tejer el personaje: al lado de ella, de la manera más suave, sutil y dulce, amarga y dolorosa que uno puede construir algo.


  • 26. Desde Guadalajara: Lo nuevo del cine mexicano
    Por Joaquín Rodríguez - Marzo 18, 2010 - Cinegarage.com.mx
    (Extracto)

    Por otro lado, el nuevo filme de Maria Novaro narra la emotiva historia de una mujer joven enfrentada de pronto al Alzhaimer prematuro de su madre, por quien deberá velar cada vez con más angustia frente a su perdida de conciencia y movilidad. La cinta tiene algunas larguezas innecesarias en subtramas un tanto ajenas a la historia principal, pero se sostiene gracias a su sinceridad, y sobre todo, a las extraordinarias actuaciones de sus protagonistas, Ofelia Medina (muy sobria y contenida), Úrsula Pruneda y Ana Ofelia Murguía. Es una película conmovedora que ha ganado el corazón de muchos, aunque hay también quienes critican sus elementos folkloricos tan evidentes e insistentes y su tan abierto carácter femenino y feminista. Por supuesto, quienes la critican son mayoritariamente hombres, sólo para el registro.

  • 27. Las buenas hierbas curan el alma
    La pantalla del siglo - Annemarie Meier

    2010-10-17 - Cultura


    Para los cinéfilos de Guadalajara, María Novaro no es ninguna desconocida. Desde 1987, año en el que su cortometraje Una isla rodeada de agua formó parte del programa de la II Muestra de Cine Mexicano, la realizadora y sus películas han visitado nuestra ciudad en varias ocasiones. Sin embargo, ni la directora ni nosotros olvidaremos el festival de cine número 25, en marzo de 2010, cuando Danzón (1991) se exhibió como parte del homenaje a María Rojo y su más reciente filme, Las buenas hierbas, se convirtió en una de las revelaciones del festival. Fue la preferida del público y obtuvo, entre otros, el Premio a Mejor Guión, el Premio Mezcal, otorgado por el jurado de los jóvenes, y el Premio de la Crítica Internacional. Citar las dos películas, y la distancia de 25 años entre ellas, viene al caso especialmente porque al mismo tiempo que existen muchos elementos que unen Una isla rodeada de agua con Las buenas hierbas, también muestran la consistencia temática de María Novaro y la madurez que ha logrado como persona, poeta y narradora audiovisual.


    En Una isla rodeada de agua la joven protagonista emprende un viaje externo e interno en busca de su madre perdida; en Las buenas hierbas otra hija redescubre y observa a su madre porque sabe que la va a perder. La anticipación de la pérdida de su madre también cambia la relación con su hijo, los compañeros de trabajo, los problemas sociales de su entorno y su percepción de la vida y la muerte. Y la cercanía de la muerte también sensibiliza su visión de la naturaleza. Y, de paso, también la del espectador del filme, que empieza a interpretar los objetos y las plantas como personajes con vida propia.


    La protagonista de Las buenas hierbas es una joven mujer de la ciudad de México de nombre Dalia, nombre de flor que fue escogido por su madre, una bióloga de la UNAM, especialista en la herbolaria ancestral mexicana. Dalia trabaja en una estación de radio independiente que lucha por difundir información alterna a las versiones oficiales de los sucesos y movimientos sociales. Entre su padre, que la sigue apoyando económicamente, su pequeño hijo Cosmo y su madre, que empieza a sufrir las consecuencias del Alzheimer, trata de reorganizar su vida y estar cerca de la enferma, cuya dependencia crece día con día. En medio del dolor Dalia se ve obligada a madurar y tomar decisiones. La más difícil, sin duda, es la de aceptar que la vida y la muerte pertenecen a un ciclo natural que hay que aceptar e incluso apoyar.


    En su obra fílmica, María Novaro ha seguido los pasos a los personajes femeninos y ha observado sus condiciones de vida, la búsqueda de identidad, las dudas y la interpretación del mundo desde una visión femenina. A través de la investigación acerca de la madre como en Una isla rodeada de agua; las tribulaciones de una joven que se ve rebasada por el rol de madre e hija en medio de una ciudad de México lastimada por el terremoto de 1985 en Lola; la soledad y nostalgia de una mujer que va en busca de un compañero en Danzón y Azul celeste; o las jóvenes que buscan El jardín del Edén en la frontera con Estados Unidos o a través de un viaje en Sin dejar huella. Inquietas, inseguras y curiosas, los personajes femeninos de María Novaro son buscadoras, investigadoras y observadoras de la realidad; mujeres valientes que vencen su fragilidad, rechazan las convenciones y se ponen en movimiento para defender su punto de vista y su autodeterminación. En esto se parecen a su creadora. He observado a María Novaro recorrer las calles y salones de baile de Tijuana con un cuaderno de notas en su bolsillo en busca de espacios y personajes que reflejan la franja fronteriza y que, más adelante, encontré en El jardín del Edén (1994).


    En Las buenas hierbas la etnobióloga Lala lleva al espectador de la mano para descubrir la riqueza de las plantas medicinales de México a través de dibujos científicos y de la cámara de Gerardo Barroso, que se desliza por los pasillos de un jardín botánico y descubre los colores, las texturas y los movimientos de las hojas y las flores. En una entrevista para La Jornada, Novaro dice que el filme habla de “la vida significada por la muerte. La vida es nosotros, cada bichito, la flor que se abre, el vientecito. Esto tan elemental es la neta del planeta que quiero contar. Intenté contar la vida en algo muy sencillo”.


    Y sí, aparentemente la trama de Las buenas hierbas es sencilla. La complejidad está en las emociones, las dudas y los miedos de los personajes frente a la naturaleza y el ciclo de la vida. Los sentimientos de dolor no impiden, sin embargo, el tono de humor y esperanza que permea el filme. El ritmo pausado y la música del colectivo La lengua profundizan la poesía de las imágenes, las relaciones personales y la progresión de la enfermedad de Lala. Lástima que en nuestra ciudad, donde se estrenó y tuvo tan buena, aceptación el filme Las buenas hierbas sólo se proyecte en dos salas. ¿Falta de copias? ¿Falla de distribución o desinterés por uno de los mejores filmes mexicanos de 2009?

  • 28. Agnès y dos Marías en el FICG
    Milenio - La pantalla del siglo - Annemarie Meier
    Cómo resumir en una columna una intensa semana de festival con un mar de películas, vivencias, experiencias y encuentros? Confiando en que espacios de encuentros valiosos como Talent Campus y el DocuLab se repitan el año que viene, y que un buen número de las películas sobresalientes lleguen algún día a nuestras pantallas o monitores personales, decidí dedicar este espacio al reencuentro con tres mujeres y creadoras que han marcado el FICG 2010 con presencia y perspectiva femenina. Son María Novaro con su filme Las buenas hierbas, Agnès Varda con Les plages d’Agnès (Las playas de Agnès) y María Rojo, quien fue homenajeada con un Mayahuel de Plata por su trayectoria.

    María Novaro participó en la II Muestra de Cine Mexicano, en marzo 1987, con su cortometraje Una isla rodeada de agua. En aquel entonces no había ni concurso ni premios. El corto encantó a los espectadores por la sensibilidad y poesía con la que esboza a su protagonista, que emprende la búsqueda de su madre. Con sus corto y largometrajes, María Novaro fue una invitada frecuente de la Muestra-Festival, donde recuerdo haber visto y disfrutado su corto Azul celeste y los largometrajes Lola (1989), Danzón (1991), El jardín del Edén (1994) y Sin dejar huella (2000). En el festival que acaba de terminar, su filme Las buenas hierbas formó parte de la selección mexicana y ganó, entre otros, el Premio del Público.

    Las buenas hierbas sigue el proceso que la enfermedad de Alzheimer provoca en la vida y la relación madre-hija entre una bióloga de la UNAM y su hija, que dirige una estación de radio alternativa del DF, y su pequeño nieto. Con sutileza, la cámara recorre las plantas del hermoso jardín botánico y se adentra en los espacios internos de la casa y la mente de una mujer cuya vida está íntimamente ligada a la naturaleza y la clasificación de las hierbas. La tarea de la mujer y científica es gigantesca y se le complica cada día más. Observada a través de los ojos de su hija, el proceso de limitación de sus capacidades que sufre la mente de la bióloga es desesperante y contagia profundamente al espectador. El proceso de pérdida de la conexión con la realidad y el acercamiento a la muerte tiene, sin embargo, su polo contrario: el crecimiento de las plantas y las flores, y la presencia del niño de la hija, indican que la vida sigue y se renueva. Encuentro en Las buenas hierbas, por un lado, la complicada relación madre-hija de Una isla rodeada de agua y Lola, pero también la desesperación de una hija que siente que la madre poco a poco se aleja.

    El reencuentro con Agnès Varda y su obra fue diferente. La gran dama del cine francés estuvo tan acompañada y solicitada que no le pude formular la pregunta que tengo atorada desde que, muy jovencita, vi Le bonheur y quedé intrigada por el desenlace en el que una mujer desaparece para cederle el lugar a una nueva pareja de su compañero de vida y una nueva madre para sus hijos. ¿Sacrificio o libre albedrío? Me quedaré con la pregunta. O quizá ni la misma Agnès Varda me sabría contestar, puesto que su filme más reciente, Les plages d’Agnès (Las playas de Agnès), muestra a qué grado la realizadora se caracteriza por el humor con el que mira su entorno y narra sus historias. El filme es una delicia de montaje entre recuerdos, diálogos con amigos y puesta en escena de una vida rica en experiencias y trabajo creativo. “Si uno pudiera ver el interior de los seres humanos, encontraría paisajes. Si uno se asomaría a mi interior, encontraría playas”, comenta la realizadora. Es a partir de una playa y una especie de instalación con marcos, espejos y fotos de su familia que Varda arma sus recuerdos y comentarios de su obra, desde la niñez en Bélgica, el refugio de la II Guerra Mundial, el movimiento y los actores de la Nueva Ola en París, su vida en pareja con Jacques Demy, la maternidad y el diálogo con su propia obra. Como la cosechadora y buscadora de recuerdos y pedazos de historia e historias — recordemos su documental Los cosechadores y yo— Varda es juguetona y se divierte en su papel de guía frente al espectador. A sus 80 años está llena de energía y humor, mezcla recuerdos con comentarios y reflexiones, habla de su vida, su obra y sus amigos pero también de la realidad y la ficción, la vida, la vejez y la muerte.

    Otra mujer que admiro y con la que el pasado festival me regaló un reencuentro fue María Rojo. Después de que en la primera muestra estuvo presente a través de su filme María de mi corazón, fue quizá la actriz que más presencia tuvo en la Muestra-Festival de Guadalajara. Recuerdo su interpretación en Los confines, Danzón, La tarea, El callejón de los milagros, Los vuelcos del corazón, De noche vienes Esmeralda, Perfume de violetas, Dos auroras, La misma luna y muchos filmes más. Y también recuerdo que María Rojo nos visitaba aunque no había muchos recursos y sólo se le podía ofrecer un boleto de tren. Además, a María Rojo le debemos la lucha que, desde la trinchera política, dio y sigue dando al fomento del cine mexicano. En medio de su homenaje y la felicidad que hacía brillar sus ojos, abogó en pro de un apoyo incondicional al cine mexicano cuando dijo que era hora que el cine se vea como producto cultural y así se le catalogara en el TLC con Estados Unidos y Canadá.

    No cabe duda: cada participante se llevará a su casa su propia versión del FICG 2010. Para mí significó, entre muchas otras experiencias, un reencuentro con tres mujeres, su obra cinematográfica y su visión e interpretación del mundo, que jugaron un papel importante en mi vida.

  • 29. Las buenas hierbas, de María Novaro, arrasa en Guadalajara
    El Universal, Sábado, 20 de Marzo de 2010 (Últimas Noticias)
    ¡Un festival de cine para mujeres! Así podría definirse la edición 25 del certamen que concluyó ayer en esta ciudad, al erigirse Las buenas hierbas, de María Novaro, como la gran ganadora del evento.

    La película que cuenta la vida de dos mujeres, una afectada por el Alzahaimer y otra al cuidado de ella, con un hijo a cuestas, obtuvo los galardones oficiales de Mejor Actriz (Úrsula Pruneda); Fotografía (Gerardo Barroso) y Guión (María Novaro).



    Además, junto con el filme Perpetuum Mobile, de Nicolás Pereda, fue propuesta para tratar de conseguir un sitio en los Golden Globes de 2011.



    ¿Algo más? Logró el premio paralelo FIPRESCI, que otorga la crítica especializada; así como el especial denominado Mezcal y el Premio del Público.



    Pero su directora no se hace ilusiones: “Ojalá (los premios) ayuden para su exhibición, pero no me hago ilusiones.

    Para los cineastas mexicanos no es fácil acceder a las pantallas, no creo que tampoco tenga una exhibición decente en las salas, no lo creo, ojalá me equivoque, pero no creo”, dijo la también directora de filmes como Danzón y Sin dejar huella, instantes después de recibir los galardones.